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Mi historia es diferente, mi hija es diferente

16 Ago · Malanie Fajre · 1 Comentario

Una bellísima historia que les presento a continuación. Una historia llena de amor y plena de satisfacciones. Digna de ser replicada y contada.
Daniela MIL gracias por compartir tu historia, por enseñarme que debo mostrar más historias como esta y por hacer de las diferencias algo común y normal. GRACIAS!!

A continuación la historia de Daniela, una mamá que nos sigue en Pollito Inglés y que aquí le hemos abierto un espacio para contarla con sus propias palabras. De nuevo GRACIAS por compartir con sinceridad tu experiencia, que estoy segura a todas nos sirve de ejemplo.

Samantha y su mamá Daniela

Escribo porque mi historia a pesar de ser una historia feliz, es una historia diferente, es una historia que tuvo sus momentos de susto, aunque los momentos que sabemos realmente dificiles están aun a algunos años de distancia.

Yo además de ser mamá y esposa, soy psicóloga, o debería decir malabarista profesional, porque en los últimos cinco años nunca he tenido un solo trabajo, siempre he tenido una combinación de trabajos y algún estudio andando. Resumiento en los últimos seis meses fui psicóloga del preescolar de un colegio, terminé la certificación para ser maestra en el exterior, tenía consulta privada y dí clases en la universidad.
A los dos años de casada, en pleno postgrado y deseándolo con toda el alma, salí embarazada.

Mi hija Samantha tiene dos años y medio, un vocabulario de una de como cuatro, y actitud de una de como 14 porque se jura princesa y de la realeza, pero lo asumo, es la única nieta para ambas abuelas.

La historia de Sammy es feliz, porque así la hemos hecho en familia.

Su embarazo fue divino y muy disfrutado. Su nacimiento fue esperado y sorprendente. Nació por cesárea y yo estaba en quirófano acompañada por mi papá,( mi esposo se desvanece ante la visión de sangre), así que nos fuimos por lo seguro, un abuelo cirujano para darme la mano. Al nacer, la pediatra le informó a mi papá de que algo faltaba, pero que la bebé se veía sana: su mano izquierda no estaba.

No niego que nos asustamos igual, no niego que la revise de pies a cabeza cuando pude, pero admito con todo el orgullo del mundo que cuando le vi su cara, vi sus ojos abiertos y despiertos, supe que todo estaría bien.

Me creyeron en shock, me administraron mas anestesia, y cuando desperté mi esposo estaba a mi lado. Los dos comenzamos a replantearnos algunas cosas básicas y esenciales de la vida: cómo se va a amarrar los zapatos, abrir latas, hay que diseñar un volante para la bicicleta….y nos plateamos esas cosas porque no hay nada mas importante que entender que en su vida tenían que estar presentes las mismas experiencias que otros niños, sólo que sus herramientas en algunas ocasiones iban a ser diferentes o ser usadas de manera diferente. A los pocos minutos la trajeron, aún sucia y con apenas un pañal, y de ahi en adelante ha estado rodeada de amor, orgullo, exigencia.

Sammy es coquetísima, le fascinan que le pinten las uñas de su mano, ya sabe que sólo tiene una mano y ademas tiene un gordito (su brazo izquierdo) el cual su mamá adora besar. Es diestra con su mano y su brazo (es zurda!), torpe con sus piernas, reconoce las letras y ya hace como que escribe; si un niño que no conoce le agarra su brazo lo puede llegar a empujar, pero a sus grandes amigas les da el brazo para que la agarren cuando se van a jugar.

Me encantan que los niños pregunten, me molesta que los adultos ignoren (no su brazo sino su razón), por eso ante su vista curiosa les explico, porque creo que todos juntos tenemos que educar: la amputación de Sammy es producto del síndrome de bandas amnióticas, no le dolió (lo que tranquiliza a los niños!) y está sana.

Aquí lo que hay que aprender es que se ve diferente, hace las cosas diferentes, pero puede alcanzar la misma meta!

Daniela, la mamá de Samantha

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Malanie Fajre

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