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Los Terribles 2… cambiemos la etiqueta

9 Jul · Malanie Fajre · No hay comentarios

Cuando nuestros hijos se aproximan a los dos años, empezamos a notar grandes cambios conductuales en ellos, que implican la demostración de cómo van configurando y consolidando rasgos de su personalidad. Los dos y tres años de edad implican un tiempo crucial desde el punto de vista emocional, por lo que la manifestación de las comúnmente llamadas “pataletas” se vuelve algo más que normal, pero paradójicamente más criticado y penalizado como si fuese anormal.

Es por ello, que con frecuencia escuchamos denominarle a esta etapa “los Terribles 2” (y un montón de calificativos más si la conducta persiste en los tres años). Ahora bien, si analizamos en profundidad esta situación y hacemos el ejercicio de entender las cosas desde la posición de nuestros peques, veremos en primera instancia que la etiqueta de Terrible puede ser desplazada a nuestro rol como madres e incluso sustituida por calificativos más comprensivos y justos para con nuestros niños.

¿Y este cambio de percepción por qué sucede?

Pues porque al ponernos en el lugar de nuestros peques podremos ver, por ejemplo; (1) cómo a veces más Terrible puede llegar a ser nuestra reacción ante la “pataleta” del niño, tanto que posiblemente no estemos generando tras ello ningún aprendizaje significativo en nuestros hijos, sino más bien consolidando un mal recuerdo de su infancia, véase aquí como el calificativo se desplaza a nuestra conducta en rol de madre o (2) si entendemos que estas manifestaciones son naturales de estas edades y que conforman la manifestación de cómo el niño va experimentando, viviendo, sintiendo sus emociones, podríamos cambiar el calificativo usualmente utilizado para penalizar esta etapa y sustituirlo por uno más justo con el niño y su desarrollo, como los “Maravillosos 2” pues es realmente un conjunto de fantásticas emociones las que el peque experimenta a esta edad.

Entonces, qué podemos hacer para contener y acompañar con respeto a nuestro hijo en estas edades y en particular ante estos episodio de “pataletas” (hago énfasis en esto, pues pareciera ser uno de los temas más preocupantes en las madres), pues esto es realmente un reto nada fácil y que no tiene píldoras o recetas inmediatas que cambien todo… pero bueno, todas sabemos que en crianza nada es fácil, pero si podemos hacer pequeñas cosas en nuestro día a día que indudablemente irán en beneficio del crecimiento de nuestro peque y de cómo nosotras nos enfrentamos ante tales circunstancias.

 

En primer lugar, debemos minimizar el impacto que sobre nosotras pueda tener lo que opinen los demás, para ello debemos confiar en nuestro instinto materno, eso nos dará mayor seguridad en nuestro actuar y nos permitirá conectarnos con nuestros hijos.

Si sentimos que la situación se está escapando de nuestras manos, respiremos hondo y busquemos nuestra tranquilidad lo antes posible, recordemos que en este momento el adulto somos nosotras y en definitiva somos la que tenemos mayor experiencia para comprender y controlar nuestras emociones.

Evitemos presionar la situación, si bien es indispensable contener emocionalmente a nuestro hijo en estas circunstancias, esto no necesariamente implica el agarre físico (a menos que el niño esté expuesto a un golpe o autoagresión) en oportunidades ellos necesitan su espacio y drenar su emoción, con esto no estoy insinuando bajo ninguna circunstancia que se ignore al niño, NO, muy por el contrario, la invitación es a respetar su espacio, tanto como cuando nos piden compañía, así como cuando nos piden soledad, siempre expresándoles que estamos cerca de él para cuando nos necesite, hablarles mientras tomamos distancia aes una buena forma de hacerles ver que estamos allí para ellos.

Una vez pasado el percance, conversemos con nuestro hijo, hablemos de lo sucedido, haciendo énfasis en lo que sintió y las causas, más en que si lo que hizo es bueno o malo, pues lo realmente importante es aprender a comprender sus emociones y reacciones, y no a juzgar sus conductas.

Aprovechemos los programas, juegos o literatura infantil para conocernos un poco más como personas, este debe ser un momento de construcción juntos, no solo es nuestro hijo quien necesita aprender, la vida es en definitiva un constante juego de aprendizajes.

 

Para finalizar, debemos reconocer que ciertamente esta etapa de la vida de nuestros peques pareciera una montaña rusa emocional, pero si ponemos un poquito de paciencia, otra pizca de comprensión y un millón de gotitas de amor, sin duda alguna aportaremos inolvidables experiencias para la consolidación de la una personalidad saludable en nuestros hijos.

 

Lidmi Fuguet

@PeqEstrellitas – @LittleStarsLC

PequenÞas Estrellitas-01

Malanie Fajre

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